domingo, 25 de septiembre de 2011

"Argentina está en las antípodas del pensamiento del FMI"

(Agencia Telam)
El ministro de Economía, Amado Boudou, aseguró que las políticas que recomienda el Fondo Monetario Internacional (FMI) para enfrentar la actual crisis están “atadas a recetas que ya fracasaron” y que les falta “creatividad y audacia” para interpretar el origen de los problemas.

Boudou sostuvo, además, que el organismo no puede obligar al país a someterse a una revisión a través del Artículo 4 debido a que es una decisión “voluntaria” y que en esta materia Argentina “tiene su propia agenda y esta incluye tanto las relaciones con los organismos multilaterales como prioridades propias del funcionamiento de la economía”.

En un reportaje concedido al diario Página 12 en Washington, en el marco de la Asamblea Anual del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, el ministro justificó la decisión argentina de dar pelea a las principales potencias en los organismos de crédito multilaterales y en el G-20, junto a otras naciones emergentes al sostener que “sería un poco infantil no reconocer el orden económico y financiero internacional y sería pusilánime no intentar cambiarlo”.

“El Fondo dice que se necesita un mundo que crezca y genere empleo. Eso no difiere de la posición que tuvo Argentina en los últimos ocho años. Sin embargo, cuando se empiezan a analizar las herramientas para lograrlo no parecen que fueran todas en el mismo sentido, muchas están demasiado atadas a recetas que ya fracasaron. Se observa falta de creatividad, de audacia y de capacidad para interpretar el origen de los problemas que está viviendo el mundo. Desde nuestra óptica esa es la causa de los pobres resultados alcanzados hasta ahora”, señaló Boudou.

El ministro sostuvo que “la visión de los organismos multilaterales y de muchos países desarrollados es que la crisis por lo menos no va a tener un recorrido corto, con fuertes riesgos de agravarse en el sector financiero y en los precios de algunos commodities, derivando en un crecimiento cada vez más lento”.

A su criterio, la actual crisis no va a impactar en los precios de las materias primas de la manera en que lo hizo en 2008, debido a que “éste no es un tema de burbuja en el precio de los commodities sino de impacto de la demanda agregada mundial en los commodities”.

“El desaceleramiento europeo y estadounidense puede provocar un problema en los precios de metales y combustibles, pero al no ser el principal demandante de alimentos es de esperar que haya mucha menos volatilidad en los commodities que importa argentina que en el resto de los commodities. Esto ya no sólo lo decimos nosotros sino que hay un consenso al respecto”, subrayó el ministro.

Respecto a la evolución del dólar, Boudou sostuvo que el país ha tomado “suficientes medidas como para poder administrar el tipo de cambio adecuadamente y sin sobresaltos” y que “a diferencia de otras épocas, está crisis llega cuando Argentina tiene una deuda equivalente a sólo el 17% del PIB con el sector privado” y esto nos permite “estar menos sujetos a los vaivenes de los vientos que mueven los flujos internacionales, que siempre son turbulentos”.

El titular del Palacio de Hacienda, tras sostener que por el momento el país no tiene previsto tomar deuda, dijo que las naciones s emergentes no debemos “acomodar nuestras políticas a lo que necesitan los países centrales” y que por eso Argentina propuso“”un camino alternativo, consistente en políticas que sean positivas para nuestra región desde la acción, no desde la reacción”.

“Es el mejor momento para hacerlo porque los amortiguadores que construimos en los últimos ocho años nos dan la posibilidad de buscar nuestro camino. Por ejemplo, más del 30 por ciento de la deuda que emite Estados Unidos la tienen los bancos centrales de otros países. Eso quiere decir que esos países estamos financiando a Estados Unidos. Esta es una ventaja que no tiene ninguna otra nación del mundo y una de las vías a través de la cual traslada sus problemas financieros al resto de los países”, sostuvo Boudou.

“Frente a eso necesitamos una respuesta sudamericana si se quiere y lo estamos trabajando en el Consejo de ministros de Economía y presidentes de bancos centrales de la Unasur. También planteamos una mayor integración comercial. Buscar desde nuestra región una salida coordinada que nos permita posicionarnos de manera diferente frente a la crisis”, agregó el ministro.

Boudou defendió la decisión de los países emergentes “de hacer oír nuestra voz” en los organismos multilaterales y los foros internacionales y que por eso también “es importante ir obteniendo resultados parciales en el camino hacia un nuevo orden monetario y económico internacional” tal como sucedió en febrero pasado cuando se discutió la cuestión de los commodities en el seno del G-20.

El ministro dijo que el país está “en las antípodas” del pensamiento que existe dentro del FMI respecto a las políticas que recomiendan a los países para enfrentar la crisis.

“Nos proponen armar fondos contracíclicos, pero esa es la peor de las soluciones. El fondo contracíclico lo usás en el período de crecimiento para invertir fuera de tu país. Así terminás financiando a los países desarrollados y cuando lo necesitás esos activos están destruidos en su valor y tampoco te sirven. La política que llevó adelante Argentina en estos últimos ocho años fue mucho más inteligente. Invirtió fondos en obras de infraestructura que aumentan la productividad, el capital y la potencialidad de tu propia economía”, dijo Boudou.

A renglón seguido aseveró que de esta forma “estás invirtiendo en la economía real de tu país y eso te permite sortear las crisis o enfrentarlas con mayor fortaleza. Este ejemplo muestra el contraste entre una visión cuyo eje es el sistema financiero para preservar el valor de los activos y otra que apuesta a la economía real para generar puestos de trabajo”.

Boudou dijo el FMI repite en la actualidad lo que ya hizo en el pasado en Argentina. A modo de ejemplo señaló que “en Argentina ayudaron a convertir la deuda bancaria en deuda con el FMI y de ese modo pasó a ser deuda soberana y no se podía renegociar”.

“Es lo que están haciendo en Grecia ahora. Por eso también queremos dar pelea en el Fondo. Los organismos de Bretton Woods están en crisis porque está en crisis el mundo que emergió de los organismos. Ya no es una crisis periférica. La crisis se está dando en el centro porque hay un modelo de valorización financiera de la economía y está demostrado que si los mercados no tienen una fuerte regulación no puede funcionar”, enfatizó el ministro.

“Uno de los daños colaterales de la crisis es que quitó el foco de los temas importantes. Cuando uno mira lo que pasa en el mundo, sin duda, parte del problema son los paraísos fiscales, las calificadoras de riesgo y su rol como asignadoras de crédito y el funcionamiento de un sistema financiero con bajo nivel de regulación. Sin embargo, se concentran en resolver el efecto inmediato de la crisis, el repago de la deuda de Grecia, y se olvidan de la agenda de mediano plazo”, subrayó el titular del Palacio de Hacienda.

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